La banca mexicana dejará de percibir durante los próximos seis meses alrededor de 50 mil millones de pesos, ya que ese monto corresponde a los 8.3 millones de créditos que se registraron en los programas de diferimiento que pusieron en marcha a finales de marzo.

Lo anterior representa que 1 de cada 4 créditos que están hoy vigentes se inscribieron para tener el beneficio de no pagar sus financiamientos en los próximos 4 a 6 meses.

De los 8.3 millones de créditos en el programa de diferimiento de intereses y capital, fueron 3.3 millones a MiPymes y créditos personales para personas físicas con actividad empresarial, 2.8 millones de tarjetas de crédito, 1.8 millones de consumo revolvente y 301 mil hipotecas, explicó Luis Niño, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM).

En videoconferencia con motivo de la reunión de asociados que se han realizado a distancia, Niño de Rivera, explicó que el 96.5 por ciento de los apoyos de la banca son para personas, familias y MiPymes que suman dependiendo si se registro a 4 o 6 meses de 35 mil a 50 mil millones de pesos respectivamente.

Niño de Rivera explicó que es en el consumo no revolvente que se incluye a créditos personales, nómina y automotriz el mayor monto por 14 mil 612 millones de pesos, seguido de hipotecario con 13 mil 519 millones de pesos, las MiPymes 12 mil 721 millones de pesos, en tarjetas de crédito el monto diferido es de 7 mil 331 millones de pesos.

El presidente de la ABM explicó que en resumen el programa de diferimiento de la banca representa una inyección de liquidez a sus clientes, y el monto que se ha diferido de los 8.3 millones de créditos representan el 44 por ciento del presupuesto del programa de adultos mayores del Gobierno federal en 2020.

Sin embargo, dado que son programas de diferimiento, al término de los mismos en septiembre tienen previsto recuperar el capital e intereses de los créditos que se inscribieron a esos programas para diferir sus pagos, aunque aclararon que se prevé un incremento en la morosidad y ya está previsto por las instituciones bancarias, hasta ahora la morosidad se ha mantenido sin crecimientos que impliquen riesgos al sistema.

Será un año difícil

Los banqueros reconocieron que dadas las proyecciones económicas de que el PIB de nuestro país caerá entre un 7 y 10 por ciento, “va a ser un cierre de año difícil, porque usted no puede esperar que una economía que dure cerrada cuatro meses y empiece a reactivarse de manera acelerada”, indicó Niño de Rivera.

Uno de los motores que mueve la economía es el consumo, por lo que dijo se irá retomando a medida que las personas puedan salir a sus actividades normales, lo que tomará tiempo. “Después, tenemos que ver las exportaciones dentro del T-MEC; ahí esperamos que México esté listo para integrarse a la cadena de valor de Norteamérica, pero aparentemente Estados Unidos va abriendo más rápido y nosotros más lentamente en algunas industrias, en particular la automotriz”.

Por ello, dependiendo de que pase con esas dos actividades tendremos mayor o menor recuperación este año y mejor perspectiva para el año que entra, “pero los próximos 18 meses se ven muy difíciles”, advirtió.

Niño de Rivera detalló que la tercera gran actividad que está severamente contraída es la Inversión Fija Bruta. “Sin Inversión Fija Bruta, sin reglas claras, sin condiciones permanentes de esas reglas, sin apego al Estado de Derecho no tendremos Inversión Fija Bruta”.

Con el anuncio de que México dejó de estar entre los 25 países más atractivos para invertir, la recuperación sufrirá las consecuencias de esa situación que estamos viviendo, indicó. “La competencia es muy aguda, muy grande, porque hay muchos países que dan facilidades, que tienen reglas claras, condiciones atractivas de recursos naturales, de tamaño de mercado, de demanda por cierto tipo de inversión y de infraestructura, entonces no sé si México será más o menos atractivo, pero va a tener más dificultad para competir, ese es el tema central”.

Lo anterior, porque en su opinión no tenemos reglas claras para la inversión infraestructura, “las inversiones que se habían programado y autorizado, como la planta cervecera en Mexicali se cancela en una consulta popular que representó entre el 3 y 4 por ciento de las personas que podían opinar en esa consulta, lo cual deja al inversionista nacional y extranjero en una situación de incertidumbre total, y eso va a seguir siendo factor relevante en la decisión de quien tiene otras opciones”.

Fuente: El Financiero