El brote del coronavirus representa un “shock” grande y negativo para la economía mexicana, aunado a las débiles perspectivas de crecimiento a mediano plazo y el apoyo sustancial y continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex), que son los principales desafíos del país, por ello, Moody´s Investors Service prevé una contracción del PIB de 7.0 por ciento para este año.

A través de un análisis, la calificadora expuso que entre los desafíos del país se encuentra la “necesidad de apoyo recurrente para Pemex, que está erosionando su fortaleza fiscal”.

Así como su débil capacidad institucional para responder a los “shocks” de manera efectiva y las consecuencias inciertas de crédito de objetivos de políticas en conflicto.

Entre las fortalezas, dijo, están los ratios moderados de deuda pública y externa, la falta de grandes desequilibrios macroeconómicos internos y externos, así como contar con una economía grande y diversificada.

En su opinión, la respuesta política se ha vuelto menos predecible y el espectro de posibles resultados de política económica y fiscal se ha ampliado, por lo que, alertó, la contracción económica de México para este año podría ser aún más profunda y la recuperación podría llevar más tiempo de lo anticipado.

“Si la pandemia empeora, las presiones para aumentar el gasto público se sumarían al deterioro de la dinámica fiscal y de la deuda. Los legisladores, así como las elecciones estatales y locales en 2021, aumentan el riesgo de que el gobierno federal incremente el gasto antes de las elecciones”.

La calificadora expresó que factores que podrían conducir a una mejora, aunque es improbable de la calificación en el futuro cercano, el retorno a una perspectiva estable, podría resultar de la recuperación, confianza en la capacidad del gobierno para diseñar e implementar políticas consistentes y mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

El pasado 17 de abril, Moody´s bajó la calificación de emisor de México a Baa1 y mantuvo la perspectiva negativa.

Fuente: NTX