Por Judith Sánchez Reyes

En la cotidianeidad se dan hechos y acontecimientos que provocan una larga lista de sentimientos negativos que, si bien son parte de la naturaleza humana, nos bombardean a tal grado que desdibujan el lado bueno y positivo de la vida. Y en algunos casos no es para menos, un doloroso ejemplo: la violencia desmedida contra las mujeres de todas las edades, de cualquier nivel socioeconómico y en todos los rincones de este país.

Sin embargo, justo en ese punto, cuando la rabia o tristeza nos invaden tras tantas malas noticias, cobran importancia ciertas acciones que nos devuelven la esperanza y, muchas veces, hasta la sonrisa. En el mundo y en México siempre existen buenas personas que están haciendo algo por los demás, que son empáticos y que, sin quererlo o pedirlo, llegan a convertirse en héroes anónimos.

Este es el caso de Ángeles México, un grupo de motociclistas que entre rodada y rodada ofrece protección a las mujeres en situación de riesgo, uniéndose a la campaña denominada “Ni una Menos” cuyo origen es argentino.

Este grupo integrado por aproximadamente 250 motociclistas que son en su mayoría hombres, con distintos oficios y profesiones -paramédicos, maestros, artistas plásticos, escoltas, enfermeras, abogados, etc.-, hacen rondines en las calles de la Ciudad de México y resguardan las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro para auxiliar a mujeres y llevarlas a su domicilio de ser necesario.

Y aunque están basados en la CDMX, su apoyo se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional al compartir de manera inmediata y continua las fichas de mujeres desaparecidas en su página de Facebook y en sus grupos de whatsapp -más no en los grupos de búsqueda-, llevando así un cabal seguimiento sobre el estatus de localización de estas mujeres.

El chaleco de Ángeles México -sea de mezclilla o cuero-,  no es una prenda más de la ya tradicional vestimenta de los motociclistas, éste conlleva un simbolismo  y para portarlo se deben aprobar varios cursos de primeros auxilios impartidos por la Cruz Roja. Una vez obtenida la membresía oficial, les son colocados diversos parches: el indicativo (sobrenombre) con el que será identificado, el papel que desempeñará dentro del motoclub y, desde el año pasado, un listón morado en solidaridad con las mujeres.

El lema de este grupo de jinetes de acero es el de “apoyar a todo aquel que lo necesite”, y así lo han venido haciendo, desde hace ya varios años, a través de diversas causas sociales como ofrecer pan y café en los hospitales, donar juguetes en orfanatos y visitar asilos, entre otros muchos. Esta vocación de servicio ha logrado tejer kilométricas cadenas de ayuda en donde puede verse y sentirse el verdadero valor de una hermandad.

Con estas acciones se deja de lado el estigma de los motociclistas como hombres rudos, indiferentes o insensibles y sacan a flote el lado empático, comprometido e incluso tierno de quienes conforman Ángeles México, quienes no tienen corazón de acero, son brutalmente humanos, de carne y hueso.

Es una buena noticia saber que, justo en este preciso momento, cuando las mujeres estamos alzando la voz para decir basta a la violencia en cualquiera de sus formas, existan hombres en todas las trincheras que están dispuestos a protegernos.

Ángeles México
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