Los nueve exministros del depuesto Evo Morales que esperan salvoconductos para dejar la embajada de México en Bolivia, formaban un grupo muy cercano al exmandatario e inclusive uno de ellos apareció en sondeos como precandidarto presidencial para los próximos comicios.

En el grupo que se encuentra bajo protección del gobierno mexicano destaca Juan Ramón Quintana, acusado por nuevo gobierno del país andino de sedición, instigación pública a delinquir, terrorismo y financiamiento al terrorismo.

Quintana fue ministro de la Presidencia, embajador en Cuba y ocupó otros cargos en el gobierno del expresidente Evo Morales.

Sociológo también con estudios de Filosofía, fue militar con rango de mayor que estudió en la estadounidense Escuela de las Américas, institución acusada de capacitar a los militares latinoamericanos en técnicas que implican violación a los derechos humanos.

Se encontraba como embajador en Cuba cuando Morales lo llamó en 2018 tras perder el referéndum que reformaría la constitución boliviana para permitir al entonces mandatario presentarse para su cuarto mandato.

Una década antes había sido fue implicado en una serie de investigaciones por narcotráfico impulsadas por el senador Roger Pinto, quien en 2012 buscó asilo en la embajada de Brasil.

A Pinto se le rechazó darle el salvoconducto para abandonar Bolivia, lo que finalmente pudo hacer fugándose en un automóvil en una acción en la que contó con la ayuda del encargado de negocios de la embajada de Brasil, Eduardo Saboia.

En octubre pasado hicieron titulares sus declaraciones al medio ruso Sputnik, acerca de que Bolivia se convertiría “en un Vietnam moderno” por el enfrentamiento con las fuerzas de desestabilización estadounidenses.

Esa declaración ha servido a su sucesor en el ministerio de la Presidencia, Arturo Murillo, para levantarles la acusación que enfrenta.

También destaca Wilma Alanoca, quien ocupaba el ministerio de Cultura, fue responsabilizada de la existencia de 50 bombas molotov en oficinas del ministerio que encabezaba.

De acuerdo al fiscal de su acusación, Martín Quintana, con esas bombas improvisadas se pretendía cometer un genocidio.

Quien sí fue aprendido fue Tito Tornero, exjefe de gabinete de Alaloca, imputado por el almacenaje y comercialización de los explosivos.

La exministra trabajó como periodista en la Red Nacional de Televisión (ATB), así como consejal del Movimiento al Socialismo (MAS) de El Alto, la segunda ciudad más poblada del país andino.

Durante su gestión, que al inicio fue cuestionada por su falta de experiencia, se logró el retorno de varias piezas arqueológicas, en particular de una momia del periodo Inca, perteneciente al grupo étnico Aymara.

Otro imputado es el exministro de Defensa, Javier Eduardo Zavaleta, quien en un video renunció el pasado 11 de noviembre en el cual destacó que nunca dio una orden para reprimr al pueblo.

En cambio, aseveró, quien sí estaba dispuesto a esa acción es el expresidente Carlos Mesa, quien en los comicios de octubre anterior intentó regresar a la jefatura del Estado, así como al líder opositor Francisco Camacho, cuyo nombre se menciona como candidato presidencial.

Acusado por los mismos delitos que Quintana, el arquitecto de profesión, era diputado cuando fue nombrado ministro en enero de 2018, fue el creador del Centro de Operaciones de Emergencias para la Atención de Desastres y Emergencias.

Otro exministro en la embajada mexicana es el de Justicia, Héctor Arce Zaconeta, quien además de los cargos en su contra fue acusado en el pasado proceso electoral donde Morales buscaba su reelección, de manipular las actas electorales de ese proceso.

Arce defendía durante su gestión que el delito de feminicidio fuera considerado como de lesa humanidad, pues es un atentado no solo contra la mujer, sino contra la dignidad humana en su conjunto, aseveró.

Arce fue mencionado por el diario de Santa Cruz, Página Siete, como posible candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), cuyo coordinador de campaña es Morales, quien este domingo encabezará una reunión previa a la postulación de su abanderado.

Arce entró al sondeo a pesar de solo haber registrado un uno por ciento, un contraste con el dirigente cocalero Andrónico Rodríguez, que marcó 23 por ciento de intención de voto, dos puntos porcentuales por arriba del expresidente Mesa.

Fuente: NTX