Francisco Garfias

Las obras y acciones realizadas en el primer año de la llamada Cuarta Transformación nos llevan a concluir que en México tenemos un gobierno apegado al Decálogo del populismo que publicó Enrique Krauze en 2005.

Hay exaltación del líder carismático, uso y abuso de la palabra en las cotidianas mañaneras, utilización discrecional de los recursos públicos, odio de clases, fabricación de “verdades”. Pero también movilización permanente de grupos sociales, ausencia de autocrítica, desprecio por el orden legal y las instituciones y alergia a la libertad de expresión.

*Los datos oficiales, no los que él trae, dejan claro que economía y seguridad son los dos talones de Aquiles de la Cuarta Transformación. En abril prometió públicamente que creceríamos al dos por ciento. No cumplió.

A un mes de que termine el año, el debate es si estamos o no en recesión técnica, luego de tres trimestres seguidos de decrecimiento.

Dijo entonces en la mañanera “Vamos a crecer como se estima, en cuando menos dos por ciento este año. Ese es mi pronóstico, dos por ciento, y el año próximo vamos a crecer ya tres por ciento. Y apuesto. Trato hecho”. Ante ese fracaso hoy dice que el crecimiento no es trascendente

En el lado positivo, no podemos regateárselo, está la disciplina fiscal, la estabilidad del peso, el control de la inflación, la atención a los pobres, la desaparición de los gasolinazos, la eliminación de moches y privilegios.

*Un dato ilustra el fracaso de la estrategia de “abrazos, no balazos” que el propio Andrés Manuel convirtió en el eje de su discurso de campaña, junto con la no muy popular Ley de Amnistía.

Las últimas cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, ubican ya el 2019 como el año más violento en México desde que se lleva cuenta de los homicidios dolosos: 29,574.

Comparado con el 2018, esa cifra representa un incremento del 2.4 por ciento.

Las masacres de alto impacto no han faltado: Minatitlán, Coatzacoalcos, Michoacán, Culiacán, LeBarón… Hay alrededor de 100 asesinatos diarios. Ni siquiera los países en guerra nos superan en ese podio del horror.

En abril, el Presidente prometió que en seis meses habría resultados en materia de seguridad gracias a los programas sociales. Volvió a fallar. En octubre pidió un año más.

El sello de la casa es la impunidad. Casetas tomadas, autobuses secuestrados con todo y choferes, negocios vandalizados, vías férreas bloqueadas, monumentos profanados, manifestaciones en las narices de la policía sin que haya detenidos. Sin contar con la quema de la bandera mexicana en un par de ocasiones.

El Presidente confunde contención con represión.

Me quedo con las palabras del excepcional escritor peruano, Mario Vargas Llosa, durante la conferencia que ofreció ayer en el Museo Memoria y Tolerancia, con motivo de los 30 años de la caída del Muro de Berlín.

¿Cómo ve a México?

“Lo veo mal. Lamento decirlo porque quiero mucho a México (aplausos). Tengo mucha admiración por México. Quisiera que jugara un papel fundamental como el gran país que es en América Latina.

Mucho me temo que este gobierno está retrocediendo un poco a México, que comenzaba a salir de esa dictadura, felizmente no tan perfecta”.

Era bastante imperfecta. Me temo muchísimo que el populismo, que parece la ideología del actual Presidente, nos conduzca otra vez a la dictadura perfecta o imperfecta, pero dictadura al fin y al cabo.

*No todo será  fiesta el domingo en el Zócalo de la Ciudad de México en el acto convocado por el Presidente de la República para celebrar “el primer año de gobierno democrático, honesto y humanista·”.

Previamente habrá una marcha del Ángel de la Independencia al Monumento a la Revolución, en defensa de las instituciones  democráticas. 

Hay que estar atentos. En la calle podremos calibrar el tamaño de la inconformidad, el del apoyo está garantizado vía el acarreo.

Publicado en Excelsior