ALEJANDRO LELO DE LARREA

Hasta ayer, Trump continuó irreductible en su postura de imponer el 5% de aranceles a los productos mexicanos que entren vía exportaciones a los Estados Unidos.

La razón es sólo atribuible a su estrategia de reelección presidencial, encuadrada con los tiempos de su muy anticipada campaña.

El plan de Trump: que el próximo lunes 10 entre en vigor el cobro de dicho gravamen, para que el domingo 16, cuando anuncie en Florida su intención de buscar la reelección en noviembre de 2020, tenga un duro discurso para sus electores.

Ese día, Trump habrá de decir que está cumpliendo su promesa de construir el muro fronterizo y lo van a pagar los mexicanos con ese 5% de los aranceles, que aumentarían gradualmente hasta alcanzar el 25% en octubre de este mismo año.

Trump cree que esta medida provocará que miles de empresas estadounidenses dejen su asentamiento en México y vuelvan a su país.

Los planes de reelección de Trump son la verdadera razón por la que la delegación mexicana, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, no logró avance alguno en el encuentro de alto nivel que sostuvo ayer con el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado, Mike Pompeo, en

Washington.

Las charlas seguirán este jueves. No hay buenos augurios. Parece claro que Trump ya no va a revertir su decisión de los aranceles. Quizá se logre que las tasas sean menores.

De persistir Trump, a México le sobreviviría la esperanza de que el Congreso estadounidense revocara la decisión. Lo otro sería también imponer aranceles a los productos estadounidenses o acudir a un arbitraje ante instancias internacionales. Ya veremos…