Ethel Riquelme.

Como las buenas mañaneras, las de Andrés Manuel López Obrador, son cumplidoras. 66 en 91 días. Están colmadas de pasión, amor y odio. A pesar de estar alzado puede que eso tan deseado no llegue y que nunca alcances el anhelado micrófono. Son las conferencias matutinas donde decenas de reporteros han sido denostados por sus preguntas, pero ayer quedó claro que hay un límite mayor: estar vinculado a Televisa.

Alejandro Acuña, un reportero muy conocido en la Baja California Sur, por más de una década corresponsal de Televisa en la entidad, un día, ese inolvidable para él, fue diagnosticado con cáncer a sus escasos 40 años de edad.

Decidió alejarse de todo, del periodismo, de la vida pública, de sus amigos, incluso de su familia y su hijo. Su esposa, reportera también, respetó su decisión.

En año y medio nadie había visto o hablado con Alejandro Acuña, pero ayer apareció en la puerta de Palacio Nacional con el único deseo de estar presente en una “mañanera” antes de que inevitablemente su vida se extinga.

–Es su único deseo. Está muy enfermo. Déjenlo entrar, estar presente…”. Solicitaban los periodistas presentes al equipo de prensa de AMLO.

–No. No va a entrar. Habló por teléfono y le dijimos que ni viniera que no lo íbamos a dejar pasar.

–Pero se está muriendo. ¡Es un sueño que tiene!

La respuesta final de la jovencita encargada de logística fue: “¿Y para qué viene si sabía que no iba a entrar?”.

La estadística puntualmente llevada por el compañero periodista Ernesto Núñez, señala que, al 1 de marzo, suman un total de 66 conferencias de prensa “tempraneras” como oficialmente se les llama en Palacio Nacional, donde el presidente ha respondido más de mil 500 preguntas y la mayor cantidad han sido formuladas por asistentes que no forman parte de los reporteros de los principales medios de comunicación, tampoco del equipo de reporteros asignados en la campaña y ni siquiera de portales o pequeñas empresas periodísticas.

A las 7 de la mañana, el presidente llega y sin falta lanza un mensaje de ánimo a los reporteros. “Arriba muchachos”. “Buenos días. Ya Amaneció”. “Vamos con todo hoy”. Aunque hay un moderador y la vigilancia de Jesús Ramírez, vocero presidencial, es el propio AMLO quien decide, cabecea, mira a Jesús para cruzar señales sobre la pertinencia o no del medio y finalmente selecciona con su dedo índice, ése que habla, la persona a quien la da la palabra.

La mayor parte de personas seleccionadas en 66 conferencias son jóvenes, estudiantes, seguidores y simpatizantes que aprovechan el espacio para “selfies”, transmisiones live o entrega de propuestas o currículas.

Ése es el motivo por el cual, cualquier cuestionamiento fuerte, crítica o contraargumento que hacen los reporteros acreditados, es acompañado por abucheos, adjetivos y ofensas frente al propio ejecutivo que no intercede.

Televisa y Reforma, son los medios de comunicación que, a lo largo de las 66 tempraneras, han sido los más atacados, abucheados y sometidos a adjetivos en las conferencias por hacer preguntas “incómodas” e, incluso, al terminar las mismas, sus reporteros han sido atacadas en redes sociales o tratados con hostilidad.

Alejandro Acuña, alejado del periodismo, del mundo en general durante los últimos 18 meses de su vida, en tratamientos y atención contra el cáncer que lo afecta, desconocía que así era la pasión en las mañaneras y, aún así, ha prometido que estará ahí unos días más para ver si, como tantos seguidores, puede ser testigo de la nueva historia de la comunicación política en México. ¡Suerte, amigo!