Por Edgar Hernández*

¡Mañana viernes en sesión extraordinaria, vía dos juicios políticos, 35 diputados votarán por su remoción!

Para el Fiscal General, Jorge Winckler ya no hubo plazo que no se cumpliera ni deuda que no se pagara.

Mañana será retirado del cargo y sometido a una investigación que lo podría llevar a la cárcel por tortura, asociación delictuosa, desaparición forzada, abuso de autoridad, falsas denuncias y simulación de pruebas.

Luego de casi una semana de cabildeo se logró el consenso legislativo de 35 diputados –el requisito legal mínimo para destituirlo debe ser por una mayoría calificada de 34- que mañana viernes 22, en el pleno votarán por la remoción.

Concluirá así una larga y penosa etapa de dimes y diretes entre Cuitláhuac García y Jorge Winckler quienes llevan meses insultándose y acusándose mutuamente de ineficacia y cero resultados en materia delincuencial.

Fuentes del Congreso del estado señalaron que tras el consenso legislativo eventualmente se podría producir la detención del Jorge Winckler a fin de que sea presentado ante la autoridad correspondiente para que declare sobre las imputaciones que pesan sobre él.

Las órdenes de presentación podrían extenderse, según fuentes oficiales, al Fiscal Anticorrupción, Marcos Even y el Fiscal Especializado en Desaparición de Personas, Eduardo Coronel.

Pieza clave en las negociaciones legislativas lo fue en este último tramo, el presidente del Congreso, José Manuel Pozos ante la ausencia de resultados del aun Secretario de Gobierno, Eric Cisneros y el Presidente de la Junta de Coordinación Política, Javier Gómez Cazarín.

Las horas pues, para el arrogante Winckler, quien pasó de obediente y recatado mozo de Miguel Angel Yunes Linares, a feroz contestatario del gobernador Cuitláhuac García, están contadas.

En la sumatoria tendrá que rendir cuentas de todas sus rapacerías cometidas producto de su fiel alianza a su patrón que le impidieron presumir autonomía alguna como lo ha venido gritando voz en cuello.

Jamás contó con el apoyo de la federación y sí, como pesada loza, ha cargado con un sinfín de irregularidades jurídicas y actitudes ridículas por sus desplantes y moditos raros para quien su máximo orgullo era portar calcetines de payaso o cocinar paella y eventualmente esquiar en las zonas paupérrimas inundadas.

Su posición está fracturada a pesar de la instrucción de su jefe Miguel Angel Yunes de no moverse un milímetro de la Fiscalía so riesgo de que el teatro de la gobernabilidad ficticia de los pasados dos años pudiera derrumbarse.

De hecho, está en escombros ya que tras la caída de Winckler, se abrirán las tres carpetas de investigación –una de las cuales presentó a la PGR, Andrés Manuel López Obrador, la otra la lleva el abogado que hoy imputa al Fiscal, Jorge Peralta- que podrían llevar a Yunes y familia a comparecer ante un juez.

El punto es que el Fiscal Winckler carece de asidera alguna y tras el contundente señalamiento del gobernador Cuitláhuac García en el sentido de que “pactó con Arturo Bermúdez su salida”, que “negoció condenas a cambio de información y bienes para manipular el proceso

legal en tiempos electorales”, de ser acusado por los Colectivos de “desaparición forzada”, y la exigencia de alcaldes “para que presente su renuncia”, lo ponen en total indefensión.

Y es que fueron tantos y tan recurrentes sus desatinos, amén de su ignorancia jurídica, su pasado ominoso, el no reunir los requisitos de titulación y cédula profesional (la original la perdió) para ostentar tan elevado cargo, que al pretender el continuismo del poder, lo único que logró fue ser rechazado por los mismos que ofendió.

Ya ni como fotógrafo serviría al dejar como huella indeleble una grave erosión en la investidura que representó como Fiscal, en donde repetidamente rompió el protocolo particularmente cuando se hincaba frente al Yunes para fotografiarlo.

Hoy Winckler ni con un “¡Los amo!”, como acostumbraba escribir en las redes sociales, logrará el perdón.

Este singular abogadete nunca supo más que atender de manera ciega e irresponsable el mandato del patrón quien en una ocasión lo cacheteó por el insustancial trabajo jurídico presentado en Guatemala donde aprehendieron a Javier Duarte.

Este artífice de la “Ley Mordaza” contra la prensa se sintió co-dueño de Veracruz gracias a la espectacularidad mediática obtenida con los asuntos de los Porkis, de Dafne y Maryjose Gamboa.

Para la historia negra de Veracruz habrá de registrarse su paso por la Fiscalía cuando mandó por un tubo a las familias de los desparecidos o su primer fracaso por la liberación de Leonel Bustos acusado por un presunto desvío de 2 mil 300 millones de pesos. Leonel se amparó y salió de Pacho muerto de risa. Lo habían acusado sin sustento.

En los hechos Winckler es toda una fichita.

El año pasado fue denunciado por “abuso de poder e intento de despojo de 400 terrenos colindantes con las obras de ampliación del puerto” de parte de propietarios de Playa Norte de la ciudad de Veracruz por “no

saber diferenciar entre su trabajo como ciudadano común y su trabajo como funcionario público”.

Winckler representa a “Casas Intra”, empresa de la familia Ruiz que se dice propietaria de los terrenos. En 1989 ya se había registrado un fraude con 680 hectáreas.

En fin, la lista de desaciertos e ilegalidades es tan larga como su cola, pero a cada santito le llega su fiestecita.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo