ALEJANDRO LELO DE LARREA

 

El pasado 7 de octubre, cuando aún era presidente electo Andrés Manuel López Obrador, en el marco de su visita a Zacatecas como parte de la gira del agradecimiento, en el aerocar que los trasladaba al avión, charlaba con el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal.

 

Te la vas a llevar papita”… “te la vas a pasar bostezando, porque no vamos a aprobar nada en contra del pueblo de México”, le decía AMLO a Monreal.

 

Quizá por eso, desde antes que comenzara su administración, López Obrador ya informaba sobre cómo iba a funcionar la Guardia Nacional, acaso dando por hecho que su aprobación estaría papita. Incluso, el 2 de enero, convocó a reclutar jóvenes para integrar el cuerpo policial, sin marco legal vigente.

 

Pero a la distancia, la realidad es otra. No está papita. En la Cámara de Diputados, se rasuró la esencia de la iniciativa presidencial, porque se eliminó el artículo 4º transitorio, con lo que no se otorgan atribuciones a las Fuerzas Armadas para hacerse cargo de labores de seguridad pública e interior.

 

Ahora en el Senado, el tema tampoco está papita. Va a llevar más tiempo del previsto. Ayer se acordó que la discusión sobre la minuta de la Cámara de Diputados tomará la ruta del Parlamento Abierto, propuesto por la oposición (PAN-PRI-MC-PRD).

 

Entre lunes y miércoles se va a invitar a especialistas y organizaciones civiles a hablar del tema, y su postura será la que ya han expresado: que el mando de la Guardia sea estrictamente civil y su operación acotada, extraordinaria y temporal.

 

Más límites a los que estableció la Cámara de Diputados, que no gustaron para nada al presidente López Obrador. Ni papita, ni bostezando.