Luis María Aguilar Morales, el constructor.

 

 

“El elogio en boca propia desagrada a cualquiera”.  Diógenes, el cínico.

 

 

Por Mina Moreno y Luis Serieys

 

 

El 13 de diciembre de 2018,  el Ministro Presidente Luis María Aguilar Morales rindió su cuarto y último informe, ¡en el clímax del cinismo!,  mintió,  ante no sólo el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, sino también al pueblo mexicano.

 

Luis María Aguilar declaró públicamente a la Nación que había realizado un estricto ejercicio de los recursos destinados a los Centros de Justicia Penal al existir 42 de estos operando.

 

Luis María jugo no sólo con el manejo del idioma, sino también con la inteligencia de todos y se “chamaqueo” al Presidente López Obrador.

 

De los 42 Centros de Justicia Penal que indicó están funcionando, no todos son nuevos, es decir, no todos fueron creados desde la primera piedra.

 

La mayor parte de esos Centros, son edificios alquilados y remodelados para habilitarlos para su función, lo único nuevo que tienen esos edificios rentados son los escritorios, sillas, computadoras y sistemas de última generación.

 

Así pues, Luis María Aguilar olvidó aclarar  un pequeño detalle…

 

¿Dónde están construidos los 32 nuevos Centros de Justicia Penal que por mandato Presidencial se comprometió a entregar a la Nación para julio de 2018?

 

¿Dónde están los aproximadamente 576 mil millones de pesos destinados para la construcción de los 32 nuevos Centros de Justicia Penal?

 

Considerados como la Joya de la Corona, la construcción de los nuevos Centros de Justicia Penal Federal, obras que fueron otorgadas por licitación y después, adjudicadas a empresas “patito” o cuates para manejar el dinero a su antojo,  cuyos proyectos arquitectónicos, siempre fueron presentados con la firma de sólo 3 despachos de Arquitectos.

 

Proyectos tan deficientes que obligaban al personal de la Dirección General de Inmuebles y Mantenimiento conocida por sus siglas como DGIM, tuvo que reestructurar el diseño, ante la inviabilidad del proyecto presentado por el contratista amigo.

 

Cada Centro de Justicia Penal Federal (CJPF), fue adjudicado a las constructoras por la friolera de 140 a 200 millones de pesos, debían construirse edificios de 2 a 3 niveles,  1 por cada circuito, es decir, un total de 32, por un monto superior a los 576 mil millones de pesos.

 

Los nuevos 32 CJPF debieron ser inaugurados, todos, en julio de 2018,  sin embargo, solamente  han puesto en funcionamiento 3;  1 en Coahuila, 1 en Chiapas y 1 en Baja California.

 

Pesé a que las empresas han incumplido con la construcción de los Centros, no les ha sido rescindido el contrato, para muestra el  CJPF de San Luis Potosí que se encuentra al 30% de su construcción, y el de Chihuahua, que fue suspendido, para reiniciarse este año, sin aún terminarse.

 

Pero,  Luis María Aguilar  no sólo omitió alevosamente aclarar este aspecto, sino también lo relativo a la construcción de los nuevos Palacios de Justicia que son diferentes a los Centros de Justicia Penal Federal.

 

Son en estos, Palacios de Justicia Federal, que en el año 2017 se detectaron transas en la construcción de las 3 sedes – Coahuila, Tlaxcala y Colima -, no sólo fallas en su edificación, sino también en los proyectos. Solamente en éstas tres obras, se invertiría ¡la friolera de mil 200 millones de pesos!

 

Siete constructoras fueron siempre las beneficiadas de las obras, a las cuales, muchas veces, se les adjudicaba de forma directa, sin respetar la ley, y como no, si son sus cuates.

 

Por ese motivo en el Senado de la República en abril- mayo del 2017, ante las enormes irregularidades detectadas se aprobó una moción de investigación sobre las construcciones del PJF, esto lo realizó un Senador del PRD, antes de que entrara el nuevo gobierno, así como los diputados y senadores de Morena.

 

Con esa medida se demuestra que lleva tiempo marcándose las corruptelas de Luis María Aguilar Morales.

 

Pero, los negocios  no sólo están en la Construcción, sino también en las remodelaciones hechas constantemente en todo el país, los edificios sede de los Palacios de Justicia están siendo remodelados, y para muestra, vale la pena mencionar, lo que ocurre en el  Palacio de Justicia Federal, sede San Lázaro, en la Ciudad de México, pues se cambió el piso del estacionamiento y se está remodelando en varias áreas.

 

El negocio, también se encuentra en la compra de mobiliario, en especial de las computadoras para todos los CJPF, en el sistema de informática, que es el pulpo de mil cabezas que con sus tentáculos, se montó un pingüe negocio de Luis María Aguilar ayudado por su operadora financiera Rosa María Vizconde.

 

Es por esas irregularidades que el PJF debe ser auditado de manera minuciosa por una Comisión especial externa, no por el Consejo de la Judicatura Federal, para determinar donde fueron a parar los miles de millones de pesos destinados para la construcción de los CJPF y los moches dados por las 7 constructoras para la edificación de los Palacios de Justicia Federal, entre otros negocitos.

 

¿Será que aparezca quien es el titular de cierta cuenta en Suiza?

 

Dentro del entramado de corrupción sobre las construcciones, se señala  al Ingeniero Jorge Flores Méndez, Director General de Inmuebles y Mantenimiento; a Melchor Arroyo Guevara, Secretario Técnico; a Miguel Ángel González Canudas, Director de la Secretaría Ejecutiva de Administración.

 

Ellos son quienes controlaban y determinaban,  no sólo respectos de  las obras, al no rescindir en algunos casos, por incumplimiento de los contratos, y en otros, a realizar adjudicaciones directas a sus conocidos, sino también, respecto del personal que laboraba en la Dirección General de Inmuebles y Mantenimiento (DGIM), en donde nepotismo, amiguismo, acoso laboral y despido injustificado de más de 30 empleados fue la característica.

 

Así, la Dirección General de Inmuebles y Mantenimiento, debe ser escrupulosamente auditada por una Comisión Especial  independiente, por una institución ajena al PJF, pues de lo contrario se corre el riesgo de que el Consejo de la Judicatura Federal oculte al pueblo mexicano la verdad sobre la investigación de los miles de millones de pesos destinados para la construcción de los CJPF y de los Palacios de Justicia Federal.

 

Otra falacia, que se aventó Luis María Aguilar Morales amparado en el fuero del que ha abusado por ser Ministro, y más por ser Ministro Presidente, es la relativa a presumir la crema y nata que son los 220 nuevos jueces federales nombrados durante su Presidencia, a quienes incluso calificó de excelsos juristas y campeones de los más estrictos y complicados exámenes a los que fueron sometidos, e incluso avaló con su boquita que tenían un alto grado de ética.

 

 

¿Cuántos realmente de estos 220 nuevos jueces son capaces?

 

¿Y cuántos de ellos,  son producto de la compraventa de exámenes para jueces federales?

 

Miente Luis María Aguilar al señalar que estos nuevos 220 Jueces Federales son la crema y nata de la Judicatura, que son gente honorable,  de gran valía y moral intachable.

 

Falso, y para muestra bastan un par de botones, Noel Castro Melgar, quien fuera el Juez Segundo de Distrito en Procesos Penales Federales en el Estado de Tamaulipas, con sede en Matamoros, y actualmente,  se encuentra suspendido por el Consejo de la Judicatura Federal, como Juez Tercero de Distrito en el Estado de Sonora, mejor conocido como “el Juez de Oro”, porque a cambio de otorgar plazas a los trabajadores les pedía centenarios de oro, este “honorable juez” fue a su vez nombrado por el “honorable Ministro Presidente”, así todo queda entre pares.

 

El otro “inefable botoncito de oro”, es la hoy Magistrada Lilia Maribel Maya Delgadillo designada el 3 de diciembre por Luis María Aguilar, pesé a tener quejas en su contra como acosadora laboral y que fue nombrada como Juez por “equidad de género”, no obstante que el concurso donde ella participó para ser Juez fue declarado nulo…por haberse comprobado que existía compraventa de exámenes para jueces federales.

 

En el recuento de los daños, la Presidencia del Ministro Luis María Aguilar Morales se ha caracterizado como un manto negro en la Institución, los niveles de nepotismo alcanzaron su máximo apogeo, el tráfico de plazas es sencillamente escandaloso y como no, si a los trabajadores se les castigo, con su acuerdo interno 51 bis, con el que dio todo el poder a Jueces y Magistrados Federales de correr al personal sin ningún procedimiento administrativo.

 

La corrupción permeo y debilitó a la Institución, el exceso de soberbia lo caracterizó.

 

No sólo por su afán proteccionista hacia muchos Jueces y Magistrados Federales señalados por los trabajadores como acosadores sexuales y laborales, sino también porque pululan en los pasillos del PJF, mucha gente carente de sentido real de servicio al país.

 

Quienes incluso públicamente hacen gala de riquezas que no se justifica con el sueldo, por bueno que éste sea, es demasiado dinero de dudosa procedencia…recordemos el reciente caso del “Lord Ministro”.

 

Pero lores y ladies existen muchos en el PJF, gente que de la nada, hoy son dueños de mansiones en el Pedregal de San Ángel, de Universidades, de varios inmuebles, carros y camionetas de súper lujo que pueden ser vistos en los lugares de Jueces y Magistrados Federales en los estacionamientos de todos los Palacios de Justicia Federal en el país, viajes al extranjero, a lugares súper exclusivos de lujo, reportan en su Face con fotografías, ropa de marca, de diseñador, artículos de lujo y joyas engalanan los cuellos de las mujeres Magistradas y Juezas.

 

¿Sabrán vivir estos Ministros, Jueces y Magistrados Federales en la justa medianía?

 

¿Dónde quedó aquello que “servir a la patria es un honor”?

 

serieys@hotmail.com