Alejandro Lelo de Larrea

Acaso el presidente Andrés Manuel López Obrador no está enterado. Pero en los primeros cuatro días de su gobierno parece haber ocurrió una paradoja: abrieron Los Pinos y cerraron Palacio Nacional.

Sí, a diferencia de lo que ocurría en el gobierno anterior, algunos pasillos y el Patio Central de Palacio Nacional ya no son públicos. Está vedado el paso ahí. Ni los periodistas para hacer entrevistas pasan, como sí ocurría antes. Sólo Salón Tesorería y Sala de Prensa. Ni acercarse al edificio de la Presidencia.

Hay pedestales con cintas de tela y guardias de seguridad para impedir el paso. Y peor: ayer por la noche, cuando fue la reunión de los gobernadores con el presidente, no permitieron el acceso al Patio Central para hacer entrevistas. En el gobierno de Peña sí permitían el acceso a esa zona cuando había eventos presidenciales.

Esto se agudiza por la falta coordinación entre las áreas de Comunicación Social de Presidencia, que encabeza Jesús Ramírez, y la de Ayudantía, de Daniel Asad. La evidencia: ayer, al final de la conferencia mañanera del presidente, una mujer, que entró como “reportera”, corrió para abalanzarse sobre el mandatario. Sólo a unos metros estaban los integrantes de la Ayudantía, que se quedaron paralizados. Alguien del equipo de Comunicación Social intentó detener a la señora, quien a pesar de ello alcanzó a llegar hasta el presidente.

Inquietante el hecho, que se pudo apreciar en vivo, vía redes sociales. La señora, María Arredondo Bernal, le fue a pedir apoyo para las comunidades Rarámuris de Sinaloa.

¿Quién la dejó pasar? ¿Por qué no reaccionó la Ayudantía? Preguntas que quedaron en el aire.

Columna original publicada en el Diario Basta