En Latinoamérica, el escritor mexicano Vicente Leñero inauguró el teatro documental, el cual se realiza con base en textos históricos, afirmó la académica Elsa López Arriaga, en la Universidad Autónoma del Estado de México.

Al dictar la conferencia “Pueblo rechazado: el origen del dramaturgo. La postura de autor de Vicente Leñero a partir del teatro documental”, en el marco de la IV Jornada de Historia y Literatura: Diálogos Interdisciplinarios. Dos Formas de Narrar el Pasado, subrayó que con la obra de Leñero se inició la tradición del teatro documental.

En la Facultad de Humanidades de esta casa de estudios, sostuvo que este tipo de dramaturgia se define por tener como base documentos, relaciones o informes verídicos. Comúnmente se enfoca en un tema social o político y no altera los sucesos históricos que muestra. Además, trata de reavivar hechos o personajes que han sido opacados.

“El teatro documental actúa como una memoria universal, sin embargo, no representa la realidad de un momento dado, sino la imagen de un fragmento de la realidad. A pesar de ello, el teatro huye de ser un panfleto, su vocación es artística”.

Elsa López Arriaga, especialista de la Universidad Veracruzana, apuntó que Pueblo rechazado es una pieza que definió la postura autoral de Leñero en este género literario.

“La base de esta obra son textos documentales que retratan las prácticas psicoanalíticas en monjes de un monasterio mexicano presidido por el sacerdote Gregorio Lemercier”.

La experimentación y la creatividad fueron detonantes de la obra del escritor mexicano, consideró la especialista, quien detalló que el novelista, guionista, periodista y académico mexicano vio en el dramaturgo a una persona capaz de retratar los problemas sociales de una época.

“La escritura de Leñero se enmarca en un teatro de vanguardia. Su experimentación puso sobre la mesa un teatro conciliador entre dramaturgia y puesta en escena”.

Para Leñero, dijo Elsa López Arriaga, el teatro no se hace para ganar la inmortalidad o el aplauso del mundo y sí para capturar por unos instantes el fugaz presente de la vida que tenemos.