Una historia de vida.

Clínicas de fertilidad

Por Mina Moreno

Cuando inició el día miércoles 17 de octubre de 2018,  nunca pensé que fuera a vivir en mi carne una película de terror, dolor y desesperación.

Y la historia es así.

A principio de año, con la ilusión de poder ser madre, investigue y contrate  un tratamiento para embarazarme in vitro, la clínica de fertilización se llama Embriofertyl o Fertyplace, ubicado en Río Bamba, en la colonia Lindavista, alcaldía Gustavo A. Madero, de la ciudad de México,  por orden médica me practique 17 exámenes, entre ellos, de SIDA, de hepatitis, sífilis, mastrografía, electrocardiograma,  papanicolao, química sanguínea de 42 elementos, check up básico, entre otros, reporté trigliceridos, colesterol, presión alta,  problema de glucosa y sobrepeso,  sin embargo, la Doctora  Alejandra Guerra decidió iniciar el tratamiento in vitro.

Me fueron administradas 16 mil unidades de hormonas, y se me extrajeron, los óvulos para ser fertilizados en el mes de marzo.

Tuve que ponerme a dieta para bajar trigliceridos, colesterol, presión alta, y glucosa, perdí 2 tallas, baje más de 12 kilos, así como, ser sometida a revisión con el cardiólogo y el médico internista.

En septiembre, comencé nuevamente a recibir hormonas para que fueran implantados los 2 embriones, y se fijó como fecha de implantación el 17 de octubre de 2018.

La operación debía durar 35 minutos,  15 en el quirófano y 20 de recuperación, sin embargo,  duró aproximadamente 3 horas y media.

Tres doctores intentaron meter la aguja a través del útero e implantar los embriones, 7 veces estando yo consciente, el dolor y suplicio fue inhumano.

Sufrí mucho dolor y tres veces me picaron la vejiga para retirarme orina, lo cual, es terriblemente doloroso, yo gritaba y lloraba de dolor, pues no me dieron medicamento para el dolor, todo fue al natural.

Después terminaron por aplicar anestesia general, cuando yo no podía recibir anestesia porque había comido y tomado agua, y está contraindicado cuando se recibe anestesia comer y tomar líquidos, mínimo debe pasar 8 horas. Sin embargo, gracias al excelente anestesiologo que me atendió, fue quien cuido de mí e inclusive me dio indicaciones precisas para el post operatorio, que la Doctora Alejandra Guerra desestimó calificando al anestesiologo de exagerado.

Me aplicaron medicamento para vaciar el intestino, presente complicaciones con la presión lograron estabilizarme.

Pero no pudieron implantar los embriones porque  debido a la enorme administración de hormonas,  el mioma  que tenía creció tanto que les impidió implantarlos.

El miércoles 17 octubre 2018, estuve en gran riesgo por negligencia médica y falta de profesionalismo de la Doctora Alejandra,  pues antes de ser sometida a quirófano, tenía la obligación la Doctora Guerra de hacerme una revisión para ver como estaba yo físicamente, si el mioma impedía hacer la implantación de embriones, y no ponerme en riesgo a mí, y exponer mis embriones al descongelarlos.

Una vez, que me recupere de la anestesia, la Doctora Alejandra Guerra mostró su falta de ética profesional y total falta de humanidad, al darme de alta sin realizar seguimiento alguno, con heridas internas recientes, sin ninguna receta médica para tratamiento de infección o posibles complicaciones, literalmente me lanzó a la calle sin soporte médico.

Mi consejo para todas las mujeres y parejas que desean ser padres, tengan cuidado con estas clínicas de fertilización que se multiplican como peste, son mercenarios de la medicina, el 17 de octubre de 2018, yo fui víctima de ellos.