Por Guillermo Pimentel Balderas

 

Comentario obligado

Como universitario, estoy obligado a dar mi punto de vista de lo que sucede y nuevamente padece nuestra Alma Mater, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Desde que ingrese a la UNAM, en la Preparatoria Nacional No. 2 “Erasmo Castellanos Quinto”, en 1969, ya deambulaban los famosos “porros”.

Por lo regular, en mi época, eran estudiantes “fósiles” y pandilleros de los alrededores de los planteles, de los barrios. En el caso de la “Prepa 2”, lo integraban jóvenes y no tan jóvenes, de las calles del centro de la ciudad pues la escuela estaba en Lic. Primo de Verdad y Guatemala.

Por lo regular, estos “porros” estaban incrustados en los equipos de Fut-americano; el deporte de las tacleadas. Además, eran quienes organizaban las tradicionales “tardeadas” con grupos musicales de Rock y con el consumo “libre” de alcohol y la mota (marihuana), generalmente.

Como estudiante de esta Prepa, fui agredido –únicamente- en dos ocasiones. En una de ellas, me rompieron la boca. Nunca me asaltaron. Sobrelleve mi estancia estudiantil en la Prepa 2 acudiendo a clases con reserva y retirándome lo más temprano posible, al terminar mis clases. Asistía por la tarde-noche.

¡Ah!, tuve la suerte de que me toco el grupo 411, que eran la mayoría “porros” que venían de la anexa, secundaria San Ildefonso y, me amisté con uno de ellos (“El Carolina”), a quien le caí bien y prácticamente me protegió o creyeron que me protegía.

Por esto, creo que me salve de la “novatada” y estar en el equipo de americano, sin consecuencias. Sólo acudía a los entrenamientos y a los juegos.

Eso sí, fui testigo de abusos, con las famosas “novatadas” e inclusive robos, a estudiantes de primer ingreso, principalmente, así como de algunos desmanes que se organizaban. Pareciera que las autoridades y vigilantes del plantel no existieran. Y, tampoco, había una conciencia estudiantil como hoy se hace presente por parte

del estudiantado y no solo universitario, para reclamar, para manifestarse en contra de esta lacra que ha persistido por muchos años.

Antes, posiblemente, dicen que los “porros” eran (o son todavía) controlados por los directivos de los planteles, gobiernos local y federal, así como delegacionales y una que otra organización sindical, para utilizarlos, comúnmente, como grupos de choque en las manifestaciones, no solo estudiantiles sino también civiles y campesinas.

CU

Ya, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en Ciudad Universitaria (1973), no solo había “porros” sino que también se propaló la distribución y consumo de drogas, principalmente de la marihuana, y la inseguridad; asaltos principalmente.

Las autoridades universitarias y gubernamentales, actuaban como los tres changuitos. Los asaltos eran (o son todavía), principalmente en las llamadas “Islas”. En el transcurso de la Facultad (que estaba antes atrás de la Facultad de Economía y la identificábamos como “La Escuelita”, a la terminal de autobuses, sufrí dos asaltos. La primera vez me quitaron anillo y cadena con medalla (de oro) y un reloj. Y fue ¡a punta de pistola!

La segunda ocasión, igual, iba atravesando las Islas, cuando se me atravesaron tres sujetos, no supe si eran estudiantes o pandilleros de los alrededores de CU, pero de que eran “porros”, sin duda.

Así, conocí y, me di cuenta que sí había –hay todavía- porros en la UNAM.

Por cierto, estos “porros” del CCH Azcapotzalco, me recordaron a los “Halcones”.

Correo: guillermo.pumageneracion1979°gmail.com