¡Oh miseria humana, a cuántas cosas te sometes por el dinero!
Leonardo Da Vinci, (1452-1519) Artista florentino
 
Por Víctor Sánchez Baños
¿Cuál es el verdadero motivo del debate que soltaron varios gobernadores sobre la liberación de 4 mil presos que están sujetos a proceso o sentenciados por delitos menores?
Es el negocio que deja miles de millones de pesos. Las prisiones en el país son la antesala de la perfección del crimen. La escoria social. La podredumbre, la miseria moral, el negocio sucio, el tráfico de drogas, el control de la extorsión y un innumerable número de ofensas a la comunidad se aglutina en esos sitios.
Qué verdad estaba escrita, por José Revueltas, en la crujía “H” de presos políticos en el Palacio Negro de Lecunberri, cuando era penitenciaría: “En este lugar maldito donde impera la tristeza, no se castiga el delito, se castiga la pobreza”.
De los 450 mil reos que están en calabozos federales, estatales y municipales, alrededor del 85% corresponde a delincuentes de “bajo impacto”, mismos que van desde raterillos, hasta ladrones de cuello blanco. Sin embargo, éstos que dañan el tejido social, pero no representan ningún riesgo a la seguridad nacional, están “revueltos” con aquellos que son de “gran impacto”, como extorsionadores, secuestradores, narcotraficantes, entre otros que representan un serios y grave peligro para la comunidad debido a que están organizados en grandes mafias.
Ancestralmente, las prisiones son grandes negocios y se manejan, en la mayoría de los casos, con “autogobierno”. Sí, los prisioneros son los que mandan sobre las autoridades civiles, mismas que reciben grandes cantidades de dinero para que “dejen trabajar (sic)” a los delincuentes.
A los mexicanos nos cuesta entre 14 mil y 15 mil pesos mensuales cada “recluso”, como eufemísticamente los llaman en el gobierno mexicano. En el mercado internacional, los brazaletes para que los reos estén en sus casas y trabajos, a fin que lleven en libertad los juicios, cuestan entre 700 y 1,500 dólares, de acuerdo a las ventajas tecnológicas. El monitoreo representa poco más de 2,000 pesos mensuales por preso. Si salen de prisión más de 300 mil presos, el ahorro sería monumental, de miles de millones de pesos. Así, los primo delincuentes no se mezclarían con las mafias criminales y evitamos el reclutamiento a través de las prisiones.
Claro, no es una solución milagrosa ya que debemos confiar en los jueces, quienes deben tener mayor vigilancia sobre sus veredictos y que no sean analizados o juzgados por sus pares, sino por organismos autónomos. Que el Consejo de la Judicatura dependa de otros organismos ajenos a los tribunales.
Sin embargo, los gobernadores, ahora intimidan a la comunidad. Quieren hacer creer que 4 mil presos que pueden salir de las cárceles son de gran peligrosidad, cuando se queda la decisión en manos de los jueces. Hoy, salen libres peligrosos criminales y no pegan de gritos los gobernadores.
Lo que quieren proteger es el negocio sucio que deja dinero para los procesos electorales. O, ¿acaso no se dan cuenta de lo que realmente representa el negocio negro de las prisiones? Candidez, colusión o complicidad.
PODEROSOS CABALLEROS: Durante más de 10 años, el mercado del cemento está abierto, no hay aranceles y las empresas pueden importan libremente, hay legisladores que no conocen su funcionamiento y están solicitando control de precios sobre este producto. Las senadoras panistas Andrea García, por Tamaulipas, y María del Pilar Ortega, por Guanajuato, presionan a Ildefonso Guajardo, en la Secretaría de Economía, para que controle insumos de la construcción cuando éstos se determinan por condiciones de competencia internacional. Desconocen que desde el año 2000 a la fecha, los insumos principales para la producción del cemento han registrado incrementos de precios muy por encima del precio de este producto. Incluso, un estudio del ITESM indica que el costo del cemento representa apenas el 0.5% para vivienda residencial y 4.3% para económica, del precio final de la vivienda en nuestro país. ¿Habrá billetes que muevan la cuna?
RESPONSABILIDAD SOCIAL: En materia ecológica no hay quien se pueda a negar a disciplinarse a separar la basura. Sin embargo, como ocurre en la Ciudad de México, con Miguel Mancera, la mayoría de la población no tiene idea de cómo hacerlo. Hay seis categorías de separaciones: orgánicos, reciclables, de manejo especial y voluminosos, no reciclables y peligrosos domésticos. Es un asunto cultural. En el 2010, en la CMDX, el 89% no separaba la basura en dos categorías únicamente: orgánicos e inorgánicos. En otras entidades hay una mayor cultura ecológica, como el caso de Querétaro (57%), Jalisco (40), Nuevo León (30), Ciudad de México (18) y Estado de México (15%). Mientras, los estados que no los separaron fueron Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Coahuila, Guerrero, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas. De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Social, conforme a la norma sobre la Determinación de la Generación de Residuos Sólidos, la generación de éstos se incrementó notablemente en los últimos tiempos, ya que en un periodo de 15 años, 1997 a 2012, creció 43.8%, pasando de 29.3 a 42.1 millones de toneladas.