Francisco Garfias

 

A Miguel Mancera no le sorprendió “para nada”  la voltereta que dio Miguel Barbosa. El coordinador del PRD llegó incluso a destapar al jefe de Gobierno como su gallo. Todavía hace meses lo empujaba a definirse como aspirante hacia 2018.

Pero el jefe de Gobierno fue cauto. “No podía decir que yo  iría por la candidatura del PRD. Imagínate cómo nos habría ido”, nos dijo.

El doctor no se ha rajado para las presidenciales. Su proyecto es “ciudadano”. La Convocatoria no será desde ningún partido. “No afiliación al PRD. El Cuarto Polo está vivísimo”, asegura.

  • Lo que hizo Barbosa ayer se llama “chaquetear”. Y es que anunciar desde su silla de coordinador parlamentario que se suma al antiperredista número uno, Andrés Manuel López Obrador, sin renunciar al cargo ni a las generosas prebendas, es más que una incongruencia.

Es oportunismo puro.

El coordinador de los senadores del PRD confirmó que, luego de llamar a sus corrreligionarios a sumarse al líder de Morena, corrió a sentarse a comer con el hijo del polémico tabasqueño.

No fue una comida de cuates, ni de compañeros de causa. Tampoco hablaron de mujeres o de las películas que vieron. ¿Qué le ofreció el junior para que no le haya importado cambiar de candidato?

Barbosa debe una explicación a sus correligionarios.

La voltereta es más grave si tomamos en cuenta que el PRD es como un barco que se hunde. Ya no vende futuro. La ambición de las corrientes lo tiene al borde de la extinción. Ya se le fue su líder moral (Cuauhtémoc); su político con mayor arrastre (AMLO), todos los exjefes de Gobierno, diputados, senadores…

Le queda perfecto aquella frase de moda en los setenta y ochenta que a menudo escuchaba en boca de los exiliados uruguayos ahuyentados por la dictadura militar: El último que se vaya que apague la luz.

  • Buscamos a Alejandra Barrales para saber qué procede. Lo más congruente sería que renunciara a la coordinación. La presidenta nacional del PRD respondió: “Lo lógico sería que adoptara la plataforma y las decisiones del partido. Me reuniré con los senadores y con el Comité para hablar al respecto”.

Hicimos un pequeño sondeo entre senadores que pertenecen a la fracción perredista en el Senado. Nos sorprendió lo que nos dijo Luis Sánchez, vicecoordinador del grupo perredista: “No sé qué pasó en los últimos días. Todavía hace una semana me decía que a la chingada con Andrés Manuel. Voy a platicar con él para que nos explique por qué esa decisión tan abrupta”.

Sánchez considera que el pronunciamiento de Barbosa cimbró a la fracción, pero no es motivo para destituirlo.

Luis Humberto Fernández, suplente del fallecido Manuel Camacho Solís, consideró que lo hecho por el coordinador del PRD “no es una herejía”. Mario Delgado, quien ya está en Morena, pero permanece en la bancada del PRD, hasta felicitó a Barbosa. “Va por buen camino”, dijo, aunque luego corrigió: “Va por la mitad del camino”.

El argumento de los defensores de Barbosa es que la actual dirección nacional y los Chuchos quieren la alianza con el PAN en 2018. La única que abiertamente ha pedido la destitución del coordinador es la senadora Angélica de la Peña, esposa de Jesús Ortega.

  • El diputado Guadalupe Acosta Naranjo, expresidente nacional del PRD, escribió un texto en Facebook sobre el pronunciamiento del senador. “No pido la renuncia de nadie. Menos la de Miguel Barbosa. Pero no está mal recordar que a mí me destituyeron de vicecoordinador de los diputados, entre otras motivaciones, por apoyar a Javier Corral en Chihuahua. Fue venganza. Lo acepté. Aquí sigo.

“Creo que Barbosa tiene derecho de apoyar a quien quiera. Sólo señalo que es curioso que cambie de candidato presidencial cada cuatro meses… para la elección de 2018 apoyó primero a Miguel Ángel Mancera, luego apoyó a Cuauhtémoc Cárdenas cuando planteó priorizar el programa antes que el candidato.

“Ahora se suma a AMLO, al que hace meses llamaba mesías autoritario, y Obrador a Barbosa, pelele del gobierno”.

  • Nada para escribir a casa en la larga comparecencia (cinco horas) de Luis Videgaray en la Cámara alta. El canciller recibió el respaldo mayoritario de los miembros del Senado frente a la política antimexicana de Trump. El PT, el PRD y la independiente Martha Tagle fueron las excepciones.

A las acusaciones de la senadora petista, Layda Sansores, de que el gobierno de Peña ha sido “tibio y medroso”, el secretario respondió que no se puede confundir tibieza con debilidad o la falta de estridencia con la falta de estrategia.

El titular de la SRE repitió la misma receta que hemos escuchado para combatir la enfermedad Trump: Rechazo a los decretos extraterritoriales de Trump, como el que ordena deportar a México a todos los indocumentados, sin importar la nacionalidad.

“Rechazamos cualquier intento de militarización de  las operaciones migratorias”, dijo también el secretario.

Los derechos humanos de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos no son negociables. Si los violan, México acudirá a instancias internacionales para denunciarlo.

Las negociaciones bilaterales inician en octubre. Las precede un periodo de consulta de 90 días.

México exigirá respeto a la soberanía y al Estado de derecho. Postura constructiva con el gobierno de Estados Unidos. Protección de las remesas.

Eso aquí. Mientras allá, en Washington, ante una mayoría republicana arropaba con ovaciones y aplausos el discurso antiinmigrante y amurallado de místerTrump. Lo ilustraba con casos aislados y generalizaciones.